"...Juan empezó a bajar la escalera, estrecha, como suelen ser casi todas las de la Calle Mayor y al primer tramo que descendió, se halló delante un cuerpo estraño que ocupaba todo el espacio por donde había de pasar.
_Caballero, buen lienzo, buena coruña, buen vivero_
Juan vió entonces que lo que tenía delante era una pasiega con su cuévano a la espalda, y que proseguía diciendo:
_Buenas toallas, manteles, servilletas..._
¡Al diablo! dijo Juan, desembarazándose de aquel estorbo..."
Jose María de Larrea. (Los Medios de Transporte, 1857).
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